Pablo Neruda en la Casa de las Flores

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Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!

Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

 

Contextualización: 

A su llegada como cónsul de Chile a Madrid en 1934, Pablo Neruda se establece por intermediación del poeta Rafael Alberti en un apartamento de la Casa de las Flores, en el barrio de Chamberí, en la esquinas de las actuales calles Hilarión Eslava y Rodríguez San Pedro. El edificio fue proyectado por Secundino Zuazo en 1931 y representó un hito arquitectónico por la distribución espacial de su corredor ajardinado. Desde el primer momento, el domicilio cuenta con el benaplácito del poeta; como los versos dicen, era "mi casa era llamada/ la casa de las flores, porque por todas partes/ estallaban geranios; era/ una bella casa/ con perros y chiquillos".

Desde allí, los caminos habituales del poeta en Madrid le conducían no sólo a la cercana Ciudad Universitaria, sino también al popular mercado de Argüelles. El poeta granadino Luis Rosales, que lo acompaña durante aquellos días, escribió: "Al mirar se enganchaba en las cosas como si las tuviera que devolver a alguien y su mirada fuese un legado. Así le he visto recorrer el mercado de Argüelles, donde escogía litúrgicamente, la guindilla y el apio, la fruta y el ají; la calle de la Princesa, de anochecida, ya al retornar de la cervecería de Correos, con los alcornoques recién regados y la estación obligada en Casa Manolo, donde parece imposible que no hayan puesto todavía una lápida conmemorativa; las cosas son así y luego la llegada a la Casa de las Flores, la risa de boca en boca...". Los atardeceres también eran bellísimos en la Casa de las Flores, situada en la llamada cornisa de Madrid, desde ella se dominaban el valle del Manzanares y la Casa de Campo (Desde allí se veía/ el rostro seco de Castilla/ como un océano de cuero).

La casa de las Flores, sin embargo, no salió indemne de la Guerra Civil. El frente de Madrid se estableció durante meses en la ciudad Universitaria y los barrios de Chamberí y Argüelles sufrieron con especial dureza los bombardeos franquistas. Neruda estaba en Chile en el momento del bombardeo, pero volvió a visitar su apartamento junto con Miguel Hernández. "Subimos y abrimos con cierta emoción la puerta del departamento –recuerda Neruda en sus memorias-, la metralla había derribado ventanas y trozos de pared. Los libros se habían derrumbado de las estanterías…. Aquel desorden era una puerta final que se cerraba en mi vida".  

La Casa de las Flores fue reconstruida en 1940 respetando su forma original y en 1981 se le concedió el título de Monumento Nacional. Hoy una placa y una escultura recuerdan la presencia del poeta chileno.

Fuente: 

Neruda, Pablo (1972). Antología Popular. Ed. Losada. 127 págs.

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Comentarios

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Raquel
Yo creo que pertenece más bien al distrito de Moncloa-Aravaca, aunque no lo puedo confirmar a ciencia cierta. En esta casa hubo una clínica llamada "Las Flores" (como no), en ella nací yo, y por eso me hace tanta ilusión esta reseña histórica, el haber compartido de un modo inconsciente y breve, el lugar por donde anduvo el gran poeta. Gracias por la iniciativa
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jose alburquerque
Efectivamente hubo una clínica en la que trabajaba el Doctor Eckart (no se si es correcta la ortografia del nombre) que fue medico de Standar Electric, su mujer era Navarrete.
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Jose A
Yo viví en la calle Gaztambide, a la vuelta de la Casa de las Flores. Todos los días pasaba por delante de esta Casa para ir al colegio, serían los años setenta, y recuerdo que en el ático-azotea de la Casa de las Flores vivía una familia que tenía un loro llamado Rufo al que todos conocíamos y decíamos cosas y silbábamos y Rufo siempre nos contestaba con alegría. Gratos recuerdos de infancia

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