Citas de Historia

Si algo me quedo claro de mi padre, ha sido que de lo unico que uno se va a arrepentir es de lo que uno deja de hacer.

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Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría.

Por el agua de Granada, sólo reman los suspiros.

Justo cuando el invierno comenzaría a desaparecer, y justo cuando los capullos comenzarían a florecer, justo en ese cambio de estaciones, en donde todos se despedirían de una tempestad para darle paso a un paraíso, había decidido morir.

En la oscuridad de la noche, aquel majestuoso consistorio del siglo diecinueve levantado sobre el de 1577, pugnaba por evitar ser devorado por la espesa niebla de enero.

Dice don Martín Garata, 
persona de alto rango, 
que le gusta mucho el mango 
porque es una fruta grata. 
Pero treparse en la mata 
y verse en los cogollitos, 
y en aprietos infinitos... 
como eso es tan peligroso, 
él encuentra más sabroso 

Sevilla es una ciudad repleta de dualidades; empezando por Triana frente a la mismísima ciudad, hay infinidad de duales ejemplos, como fue la rivalidad histórica de Belmonte frente a Joselito, o del Real Betis Balompié frente al equipo que tiene su estadio junto a un centro comercial, por citar a

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Eran solo las 7:45 de la mañana, pero yo ya podía percibir que iba a ser un día caluroso. No había una sola nube en el cielo. El sudor resbalaba por mi cara a medida que arrancaba una a una las tejas con el martillo.

"En 1916, las señoras cierran con aldabas y trancas de madera las puertas de sus casas; los niños lloran jalándoles las vestiduras de sus madres; los señores evitan conversar con alguien, esquivando las miradas de desconocidos para ni siquiera saludar.

Si se le pregunta a un maya de Xohuayán que forma tiene y cómo es la tierra en la que vive, no dirá con aspavientos que es la mejor, la inigualable, la que lleva en el pensamiento.

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Aque que beba agua de la Fuente del Pisar olvidará a su padre y a su madre y a su tierra no irá más.

Con esto poco a poco llegué al puerto

a quien los de Cartago dieron nombre,

cerrado a todos vientos y encubierto

y a cuyo claro y singular renombre

se postran cuantos puertos el mar baña,

descubre el sol y ha navegado el hombre.

…"y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde."

Osvaldo Ferrari: -Parece que desde el siglo pasado una de las cosas que perfeccionamos los argentinoses el sectarismo entre nosotros: unitarios y federals, etcétere, etcétera, etcétera.

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...In aestariis conditae sunt urbes Astae, Nebrissae,Onoba, Osonoba, Maenoba aliaeque plures á Sacro Promontorium ad columnas.

... (...) a flumine Ana litore oceani oppidum Onoba, Aestuaria cognominatum, inter confluentes Luxiam et Vrium. 

 

 

En este sitio [...] se comprende cuanto delicioso y útil puede apetecer para la vida humana. [...] hay campiñas fertilísimas de todos granos, [...] abundantísimos pastos que son los mejores para los ganados, cuyas carnes pastadas allí son de exquisito sabor.

Principió por un ruido grande subterráneo, acompañado de un estremecimiento violento de los edificios, como otros temblores, que hemos padecido, y esto duraría como un minuto.

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Faltaban pocos minutos para las cuatro de la madrugada y de forma automática, sin pensarlo, en un intento insconsciente de buscar el refugio que siempre propocionan las costumbres, Lauent Juste, jefe de la aduana internacional de la estación de Canfranc, encendió una cerilla y su llama escasa lo

Al grito de libertad que el viento lleva del uno al otro extremo de Venezuela, con la eléctrica vibración de un toque de rebato, todo se conmueve y palpita; la naturaleza misma padece estremecimientos espantosos; los rios se desbordan e invaden las llanuras; ruge el jaguar en la caverna; los espi

"... y se apoderó del país de los Banu Qasi, haciendo del monte de Tudela una ciudad fortificada en la que acogió a los musulmanes contra el peligro que corrían. La ciudad creció y se convirtió en espina en las fauces del enemigo". 
 

–Nos hemos precipitado –contesó Lefebvre a su Estado Mayor. Nuestros informes decían que Zaragoza esta­ba defendida por unos quince mil soldados, pero de ellos solo unos cinco mil tenían alguna instrucción y apenas dos mil eran profesionales.

La comitiva fúnebre se pone en marcha y las gentes salen a las calles en todos los pueblos que hay en el recorrido que va de Linares a Córdoba para verles pasar.